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📰 Arequipa consolida el primer ecosistema integral de cannabis medicinal en el sur del Perú

Un modelo que integra cultivo, investigación científica, formulación magistral y atención clínica busca ampliar el acceso regulado al cannabis medicinal y CBD en la región

Arequipa, abril de 2026

A casi nueve años de la promulgación de la Ley 30681, el uso del cannabis medicinal en el Perú comienza a mostrar un desarrollo más descentralizado. En Arequipa, un conjunto de iniciativas privadas ha logrado articular el primer ecosistema integral del sur del país, integrando producción, investigación científica, dispensación farmacéutica y atención clínica para pacientes con prescripción médica.

El modelo es impulsado por el ingeniero arequipeño Bruno Marquina Barreda (35), quien desde 2016 lidera el desarrollo de una red de instituciones enfocadas en mejorar el acceso al cannabis medicinal, especialmente tratamientos a base de cannabidiol (CBD), dentro de un marco regulado. Todas estas iniciativas se concentran en la avenida Zamácola 217, en el distrito de Yanahuara, donde se ha consolidado un punto clave para pacientes, médicos, investigadores y operadores del sector.

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De la centralización en Lima a un modelo descentralizado en Arequipa

Desde la implementación de la Ley 30681, el desarrollo del cannabis medicinal en el Perú ha estado marcado por la centralización en Lima y la limitada cantidad de establecimientos autorizados en regiones. Durante años, pacientes fuera de la capital han enfrentado barreras importantes para acceder a tratamientos, tanto por la escasa disponibilidad de productos como por los costos y la falta de acompañamiento médico especializado.

En ese contexto, muchas personas optaron por recurrir al mercado informal, donde productos derivados del cannabis se comercializan sin control sanitario ni supervisión profesional. Esta situación generó una brecha evidente entre la regulación existente y el acceso real a tratamientos.

Frente a este escenario, el modelo desarrollado en Arequipa surge como una respuesta a esa necesidad. Más que una iniciativa aislada, se trata de la construcción progresiva de un sistema que busca integrar todos los componentes del cannabis medicinal en un solo espacio, permitiendo que el paciente no tenga que depender de múltiples actores dispersos para acceder a su tratamiento.


Yanahuara concentra el primer ecosistema integral de cannabis medicinal

El núcleo de este desarrollo se encuentra en la avenida Zamácola 217, en Yanahuara, donde operan diversas instituciones articuladas bajo Mayac Corporation. Este espacio concentra una de las propuestas más completas del país en torno al cannabis medicinal.

Entre ellas destaca Botica Cannábica, establecimiento farmacéutico con más de 10 años de experiencia en la elaboración de fórmulas magistrales a base de cannabis, preparadas a partir de receta médica. Este tipo de formulación permite ajustar las concentraciones de cannabinoides como el CBD según las necesidades específicas de cada paciente, lo que resulta clave en tratamientos personalizados para epilepsia, dolor crónico, ansiedad e insomnio.

A ello se suma Canna Therapy, una red de consultorios especializados que brinda seguimiento médico a los pacientes, asegurando un uso adecuado y controlado del tratamiento. En el mismo espacio funciona el Museo del Cannabis, con más de 500 m², que alberga uno de los laboratorios más avanzados del país para la extracción de metabolitos, proceso fundamental para la obtención de extractos terapéuticos.

El componente científico se fortalece con el Centro de Investigación Científica de Cannabis (CIPCA), orientado a estudios de dosificación, cálculo de concentraciones y evaluación clínica en pacientes, incluyendo enfermedades raras.


Inkannabis marca un hito con la primera licencia del sur del país

En el ámbito productivo, el ecosistema incluye a Inkannabis.pe, cultivo asociativo que cuenta con la primera licencia de cannabis medicinal del sur del Perú y que actualmente es el único habilitado bajo este modelo en la región.

Este tipo de cultivo permite garantizar trazabilidad, cumplimiento normativo y acceso regulado para los pacientes, reduciendo la dependencia del mercado informal. A diferencia de modelos tradicionales, el enfoque asociativo busca integrar a los usuarios dentro del sistema, permitiendo que accedan a tratamientos bajo supervisión y dentro del marco legal.

Asimismo, como parte del crecimiento del ecosistema, se proyecta la implementación de Mayac Lab, un laboratorio que fortalecerá las capacidades de investigación, desarrollo y producción de derivados del cannabis, consolidando aún más la cadena de valor en la región.


Formación, investigación y proyección internacional desde Arequipa

El modelo no se limita a la atención clínica o la producción, sino que incorpora un componente educativo y de proyección internacional. En ese marco, se ha desarrollado la primera casa enfocada en la enseñanza del cannabis medicinal, así como el espacio Cannabis Casa House Wasi, donde pacientes, profesionales y visitantes pueden conocer de cerca el funcionamiento del ecosistema.

Actualmente, se viene trabajando en la implementación de programas formativos que permitan la llegada de estudiantes de otros países, con el objetivo de posicionar a Arequipa como un centro de aprendizaje e investigación en cannabis medicinal.

Este enfoque busca no solo generar conocimiento, sino también contribuir al desarrollo de una industria con base científica, algo que aún es limitado en el Perú.


“El objetivo es dar acceso real y seguro”

“El problema no es solo la ley, sino el acceso. Nosotros hemos trabajado en integrar todo: desde el cultivo hasta el paciente”, señala Bruno Marquina Barreda.

“El objetivo es que cualquier paciente con prescripción pueda acceder a un tratamiento seguro, con seguimiento médico y dentro de un sistema regulado”, agrega.

Según explica, uno de los principales avances ha sido la posibilidad de reducir el uso de medicamentos tradicionales como benzodiacepinas y opioides, especialmente en pacientes con cáncer, dolor crónico e insomnio. “No se trata de reemplazar tratamientos, sino de complementarlos de manera responsable y mejorar la calidad de vida del paciente”, precisa.


El crecimiento del sector frente a la persistencia del mercado informal

Pese al avance que representa este ecosistema en Arequipa, el sector del cannabis medicinal en el Perú continúa enfrentando desafíos importantes. La limitada cantidad de licencias, las barreras regulatorias y la falta de información han favorecido la expansión del mercado informal, donde productos sin control sanitario siguen circulando.

Esta situación genera una competencia desigual frente a iniciativas reguladas que deben cumplir con estándares técnicos y sanitarios más exigentes. Además, la falta de investigación clínica a nivel nacional limita el desarrollo de evidencia científica local.

En ese contexto, el reto no solo es expandir el acceso, sino hacerlo de manera sostenible, garantizando calidad, seguridad y respaldo médico.


Impacto clínico: reducción de fármacos y mejora en calidad de vida

El impacto del ecosistema desarrollado en Arequipa se refleja en la mejora del acceso a tratamientos con cannabis medicinal dentro de un entorno regulado. A través de la integración entre botica, consultorios, investigación y cultivo, se ha logrado ofrecer una alternativa terapéutica con seguimiento médico y formulaciones personalizadas.

Uno de los aportes más relevantes ha sido la reducción del uso de fármacos como benzodiacepinas y opioides, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas y oncológicas. Esto no solo mejora la calidad de vida, sino que reduce efectos secundarios asociados a tratamientos prolongados.

En su siguiente etapa, el proyecto busca articularse con el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (IREN Sur) para facilitar el acceso a tratamientos en pacientes con cáncer, particularmente en el manejo del dolor crónico.


📌 Un modelo que redefine el desarrollo del cannabis medicinal en regiones

El caso de Arequipa evidencia que el desarrollo del cannabis medicinal en el Perú está entrando en una nueva etapa. Más allá de la regulación, el reto principal radica en la implementación de modelos que integren producción, ciencia y acceso real al paciente.

En un contexto donde la demanda por tratamientos con CBD continúa en aumento, la experiencia arequipeña plantea una ruta concreta para descentralizar el acceso y consolidar una industria que, más allá del mercado, tiene un impacto directo en la salud y calidad de vida de las personas.

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